sábado, 25 de febrero de 2017

SUBGENERO DE LA ESPECIE HUMANA



SUBGENERO EN LA ESPECIE HUMANA

Como el título de este post indica, el rollo va de un subgénero en la especie humana, al cual por cierto pertenezco.


Este subgénero es “mamás al volante”, ¡sí! somos una especie que crece anualmente, es mucho más virulenta que cualquier mujer u hombre al volante, mas avispada, por supuesto con más prisas por llegar al destino y como no, con una velocidad para cambiar marchas que más quisieran más de un corredor de formula I.


La definición correcta seria “mama al volante”: madre que llega tarde o con la hora pegada al culo para llegar al cole por las mañanas, que por circunstancias tiene que llevar al niño en coche al colegio, normalmente por distancia larga desde el domicilio del churumbel, al centro en el que esta escolarizado.


UN EJEMPLO DE "MAMA AL VOLANTE"


Os hablaré de mi especie, de nuestro hábitat, comportamientos etc.

El comportamiento de una “mamá al volante” no os creáis que empieza cuando nos subimos al coche, nooooooo noooooooo de eso nada, empieza justo cuando suena el puto despertador, si ese despertador que nos tiene podridas la vida, que lo apagas como puedes y cuando te pones en pies, te das cuenta que aún es de noche ¿pero qué coño?.

HE PUESTO ESTA FOTO PORQUE SALE MAS GUAPA QUE LA MAYORÍA DE NOSOTRAS

El cerebro en los primeros minutos nos va más rápido que el cuerpo, para que vayan al unísono cada una tenemos nuestro método, yo en mi caso un tazón de café súper cargado, de los que te hacen tener un tic en el ojo cuando te lo terminas.

Nosotras estamos por encima de la meteorología, una vez tomado el brebaje ya no existe el frío, ni el calor, ese ser arrugado que andaba arrastrando las zapatillas en la soledad de la casa (porque el resto de la peña duerme) ahora va erguida, y como una locomotora, en ese mismo momento nos salen cuatro brazos adicionales temporales, con los cuales, preparas el desayuno de los niños para tomar antes de salir al colegio, mientras con otros dos preparas el desayuno que tomaran en la escuela, a la vez pillas los zumos, la botella de agua y cierras la mochila del cole.


Luego  reunimos fuerza mental como un Jedai y hacemos una de las cosas más difíciles del mundo y del día, nos vamos a sacar al churumbel de su nido calentito y lograr que ponga los dos piececitos en el suelo, aunque somos fuertes también hay que reconocer que a veces tenemos un pellizquito de miedo, a ver que despertar nos encontramos, en mi caso soy privilegiada en este asunto, mi cachorrito siempre se despierta sonriendo, ahora de la sonrisa a que abra un ojo y a la media hora el otro eso es otra historia, nosotras sabemos que esos críos que durante el día no paran de dar por culo, de correr, de tener esa actitud física incombustible, cuando tienen que ir al colegio parecen unos perezosos subiendo un árbol, D E S E S P E R A N T E.


HAY MAMAS QUE SE ENCUENTRAN ESTE PANORAMA, DA MUCHO MIEDITO

¿Cómo puede ser que una tostada de pan de bimbo, dure media hora? PUES ES POSIBLE Y CONSTATABLE, “las mamas al volante” saben de lo que hablo, y como pueden beber en la calle un zumo en dos tragos y por las mañanas el vaso de leche parece que nunca se acaba con los mini traguitos, tu mientras estás pensando que vas a poner de comer y todas las cosas que tienes por delante, mientras soltamos las típicas “vengaaaaaa otro bocadito y otro traguitoooooo, vengaaaaaa” (todo en tono dulce, al fin y al cabo son pequeñitos) esta frase se puede llegar a repetir de entre veintisiete y treinta y cinco veces antes de que terminen el desayuno hay que hacer un gran esfuerzo, por no recurrir a  ponerle una vía en el brazo y enchufarle suero para poder llegar al colegio.




Mientras tú ya has desayunado, preparado todos los desayunos, la mochila del cole, el niño aun anda abriendo el grifo y es cuando las “mamas al volante” comenzamos a hiperventilar.

Empezamos animando a nuestra plebe, “venga nene más rapidito que ya eres grande” mientras el niño o niña en cuestión aún tiene las legañas como croquetas y no ha llegado a mojarse la cara, volvemos a pasar por el baño y soltamos el “venga chiquillo que así vamos a llegar tarde”, vamos dando paseos “palante” “patras” porque vas preparando la ropa del cole y la tuya, en uno de los viajes y una hora después de habernos despertado nosotras, el niño acaba de terminar de lavarse la cara,  continuamos con el “ahora los dientes venga, muy bien que mayor, date una mijita de prisa cariño” y tu mientras no oyes el cepillo eléctrico, te acercas te paras en la puerta y ves esa lucha diaria que se traen los niños para poner la puta pasta de dientes en el puto cepillo de dientes y piensas, “¿este es el mismo mamón que me quita el móvil y mueve los dedos a la velocidad de la luz?”

¡Es hora de hacer lo que no debemos, la primera cagada del día, le ponemos la puta pasta de dientes en el puto cepillo, “ala venga ya está, lávatelos! Y te vuelves al baño y dices “y ligerito eeeehhhhh” ya el ritmo cardiaco está muy pero que muy acelerado, hay que volver a pasar por el baño para recordarle al niño, que no solo tienen los dos dientes de arriba que le de rumba al cepillo que tiene más dientes y muelas porque ellos entran en bucle con las paletas.

Nosotras mientras nos vamos dando la crema hidratante  sin mirarnos al espejo, contorno de ojos, todo eso mientras seguimos dando paseos y metiendo en el bolso las cosas que no se pueden olvidar.
TE VES REFLEJADA EEEHHHH

Terminan de limpiarse los dientes y cuando te das cuenta después de cuarenta y cinco minutos, se les ha olvidado lavarse las manos ¿en serio? ¿Holaaaaaaaaaaa? Todos los días lo mismo, ahí va la segunda cagada, les remangamos y les lavamos las manos con una rapidez y eficacia que solo nosotras tenemos.

¡Ahora llega el momento de vestirse, ooooohhhhhhhhh my good, tú ya tienes preparado la ropa que te vas a poner mientras te ibas peinando también sin mirarte, venga a vestirnos y dices aquello de “ahora si que tienes que darte prisa, que tenemos la hora pegada al culo!!!!!” el tono sigue siendo cariñoso, pero los niños saben que nuestros ojos tienen un brillo que da miedito.

Te aseas, te lavas los dientes, te vistes y cuando te asomas el niño solo se ha puesto un calcetín y está mirando el otro como si el hecho de meterlo en el pie fuera una ecuación, realmente aunque esto ocurre a diario siempre tenemos esa esperanza ilusa, que solo tienen “las mamas al volante” esa que piensas que un día entraras y el niño estará de pies, totalmente vestido, a día de hoy no ocurre ni con mi hija de 23 años, pero yo sigo con esperanza ¿positividad enfermiza? Jajajajajaja

Ahora es cuando antes de empezar el día, haces la tercera cagada, le terminas vistiendo tú, pillas al niño y la ropa, lo tiras al techo y mientras lo recoges con un brazo con el otro le has puesto los pantalones, luego triple salto mortal por el aire y camiseta y sudadera puesta, la última vuelta en los aire y en tres minutos lo tienes listo y más guapos que al KEN.

Ahora viene la pregunta diaria, ¿se pondrá solo los zapatos y yo me doy un poquito de color en la cara? Una polla como una olla, la cuarta cagada le pones los zapatos, doble nudo, brillo lustroso y nosotras con las ojeras hasta el suelo, pillamos el cepillo repeinamiento total, fufú de colonia y listo.

Ahora las “mamas al volante” hacemos un inventario mental…….”llaves, dinero, tabaco, móvil, niño, bolso, Todo? Todo!” en este justo momento es cuando los niños ya han salido del sopor y hablan por los codos y no paran y bla bla bla bla y tu mientras pones a la criatura, gorro, bufanda, guantes, cazadora, ya lo tenemos abrigado hasta la inmovilización y es cuando salimos por patas porque ya VAMOS TARDE……..

En mi caso esperamos el ascensor (10 pisos) mientras el niño con la boca tapada con la bufanda sigue bla bla bla, bueno con la boca tapada en mas bien bra bra bra, abres el ascensor con la presión arterial por las nubes, el reloj va mas rápido de lo normal, puuuuuuuto tiempo!!!! Sales cagando leches, y cuando abres el coche dices ¡“NO ME LO CREO AL FINAL ME HE DEJADO LA MOCHILA CON EL DESAYUNO DEL NIÑO EN CASA, NOOOOOOOOOOOOOOOO!

EN ESTE CASO HE PUESTO A ESTA SEÑORA, QUE DA MENOS MIEDO QUE YO.

 Cuando el niño te ve de rodillas con los brazos al aire y mirando al cielo mientras gritas “NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!” ahí es cuando suelen decir ese “no te pongas nerviosa mama no pasa nada” tu le echas esa mirada laser que le derretirías y dejarías un charlo de lava con una bufanda y un gorro de lana, pero no hay tiempo para eso, le pillas de la mano, corres mientras llevas al niño como una cometa, esperas el ascensor coges la mochila, el ascensor va más lento, el reloj más rápido y nuestro corazón a un ritmo que nos laten hasta las orejas.

El niño en la silla del coche, la mochila al lado, el bolso te sientas delante del volante y haces eso que sabes que te va a provocar un ictus, vas y MIRAS EL RELOJ DEL COCHE. Entonces es cuando dices en voz alta “hoyyyyyyyy si que no llegamooooooos”

Metes la primera y por intuición ya sabes si viene un coche o no antes de sacar el coche del aparcamiento, mientras maniobras, vas mirando el primer semáforo a lo lejos, está en verde lo conseguiré, sigue en verdeeeeee siiiiii siiiiiiii, y cuando casi vas a llegar, cruza la abuelita que no tiene otra hora para sacar al puto caniche que a la hora que los niños van al cole y encima con todo su papo cruza por mitad de la carretera, en esta situación hay una fracción de segundos en que dudas en frenar o llevártela enganchada con el caniche en el parabrisas hasta el cole, pero paramos y la señora como ve que paras en mitad de la carretera para que ella cruce con su puto chucho va y corre un poco………jajajajajaja una mierda para mi!!!! Ella a su ritmo, en plan yo ya vivo con otro biorritmo jodete que mi caniche y yo tenemos artrosis………vuelve a pasarte por la cabeza si acelerar en plan Fast and Furious ……………..

ALGUNAS ABUELITAS A VECES VAN CON EL TACATÁ INCLUSO

Dos minutos veinte segundos perdidos, cuando llegas tarde eso es muuuuuuuucho tiempo, muchísimo y cuando metes primera EL SEMAFORO ESTA EN ROJO, me cago en la leche putaaaaaaaaaaa que me toco la abula, el caniche y el semáforo rojo, de reojillo vuelves a mirar el reloj del coche y ves que no llegas, es imposible para cualquier humano, pero las “mamas al volante” sabemos que con nuestros súper poderes si tenemos posibilidades, es el momento de poner nuestros sentidos al cien por ciento.

Sigues tu camino mirando de un lado a otro para no llevarte a ningún peatón que tenga la sana costumbre de cruzar por donde les salga de las pelotas en vez de hacerlo por el paso de cebra, dios ahí viene por la derecha uno con la spotify y los cascos te tiras un poquito por la izquierda para que cuando ponga un pie en la carretera tú ya le has pasado, “oooohhhhhh nooooooooo” por ahí va una cabrona mirando el móvil y riéndose, no me lo puedo creer, esta es de las que cruza por la cara mientras manda un wasap con corazoncitos al novio, vuelves a hacer otra maniobra y pensando que por que la gente no solo cruza por donde le sale de los cojones sino que además no mira al cruzar……

PODRÍA PONER MIL EJEMPLOS DE PEATONES SUICIDAS

no pasa nada nosotras podemos, en unos metros ves que se cambia el semáforo a ambar, nosotras este color del semáforo lo vemos de diferente manera, no vemos el color que dice “por favor querido conductor, aminore que el semáforo en cualquier momento pasará a ponerse en rojo” no, nooooooo nosotras vemos un “corre coño, que se pone en rojo”.

Luego viene el espabilado de turno que quiere vacilarte y hacer la típica estrategia de colarse, las mamas tenemos olfato para eso, nosotras nos miramos en los semáforos, y tenemos nuestros códigos, sabemos cuando cedernos el paso, pero no soportamos el intrusismo por las mañanas, ellos no pasaran, nos sonreímos, nos comprendemos, lloramos juntas, nos animamos, todo esto con una mirada en un semáforo en rojo de una ventanilla a otra.



Semáforo verde fiiiiiiiuuuuuuu al negro del semáforo que está currando lo dejas como una peonza dando vueltas sobre sí mismo, pero él sabe que ha sido culpa suya, es la hora en la que no puede estar en ese punto, es la hora de las “mamas al volante” el sabe que luego le vamos a comprar algo, que le queremos, que le respetamos, pero que no es el momento para tener obstáculos, ya quedan pocos metros para el colegio, seguimos conduciendo haciendo nuestras zetas, no “eses” no, las “mamas al volantes” hacemos zetas, porque tenemos todo controlado y somos muy pro, ya ves el cole a lo lejos, y vas mirando ves a las demás “mamas al volante” de la clase de tu hijo, con las que luego te tomas un café, pero en ese momento es "la cabrona" que te intentará quitar el ultimo aparcamiento, no es nada personas nosotras lo sabemos, es la supervivencia, el instinto felino, la intuición animal, la violencia ancestral, tu niño está a punto de llegar antes de que cierren y NADA puede impedirlo, en este punto es mejor que no se cruce ninguna abuelita porque ya no nos llega la sangre a la cabeza seguramente habría bajas jojojojo

EN ESTE PUNTO SIEMPRE HAY DOS AMBULANCIAS EN LA PUERTA DE COLE, SABEN LO QUE PUEDE PASAR!

Activamos nuestra mirada de águila real y hacemos un mapa mental y cibernético de los aparcamientos que quedan, las entradas que hay para dichos aparcamientos, por donde puedes entrar para boicotear a las demás, por donde pueden entrar ellas para cobrarse su presa antes que tú y entramos en modo iron man, calculando rápidamente sabes que debes hacer, le das despacito sabes que queda una plaza o con suerte dos, pero somos seis “mamas al volante” en ese momento todas nos paramos, le damos al acelerador bruuuummmm bruuuuummmm, a estas alturas algunas ya tienen los ojos ensangrentados, otras las venas de las sienes palpitantes, yo soy de las que disimulo, le echo muchísima jeta me cuelo, sonrío por la ventanilla levanto la mano en plan de “ups no me había dado cuenta que ibas a entrar tu” y aparco en ese aparcamiento que normalmente no cabe ni un triciclo pero tu metes el coche, abres la puerta, metes barriga para salir porque la puerta obviamente no se abre del todo, sales como las locas, miras las puertas del colegio y ves que quedan como 5 o 6 nenes por entrar “SIIIIIIIIIIIIIIIIIII un día más lo logramos neneeeeeeeeeee”, en ese momento abres al niño o niña y tu como si no supieras lo que significa la palabra “prisas” le dedicas una sonrisa de triunfadora, haces un gesto elegante con la mano invitándole a salir como un Marques y dices “venga cariño que ya hemos llegado”

REAAAAAALLLLL!!!!!!!

Cuando dejas a tu retoño, y tú te quedas con la mano robotizada diciendo adiós aunque tu niño ya ha girado la esquina del edificio, pero la cabeza aún necesita un poco de oxígeno para ir medianamente en condiciones.

Te diriges a tu coche mientras las ultimas heroínas están metiendo el coche en el sitio que han dejado libre otras mamas, te metes te acomodas respiras a fondo y miras al reloj del coche con una media sonrisa,y piensas te he vuelto a ganar, hijo de la gran puta que te pario, luego te das cuenta que te has quedado ronca de gritar improperios a los que están con el móvil conduciendo y no se dan cuenta que esta el semáforo en verde, de sacar la cabeza para decir “usaaaaaaa el intermitenteeeeeeee campeeeeeeeeóoooooooon” a esos que se te cruzan sin avisarte, etc…. Observas que te duele la espalda de la tensión pasada, las manos también duelen ya que agarramos el volante como unas desquiciadas que cualquier día lo arrancamos y conducimos como los picapiedras, también te miras al espejo y te das cuenta que has salido con pelos de loca, pegotes de crema por toda la cara, pasta de dientes seca en la comisura de los labios, y el chaleco del revés, pero sientes ese gustirrinin de saber que lo has vuelto a conseguir un día mas, eres una diosa.

Mi niño al menos en esos caminos al cole se parte el culo conmigo, yo también hago que se lo parta para que el no viva con angustia lo que a mi me va a suponer una muerte súbita cualquier día, pero ellos no deben vivir con estrés así que hay que traducírselo en bromas, aunque en algún momento oigan algún taco a sus mamas, ellos nos lo perdonan porque saben que si en ese momento nos dicen “mama eso no se dice” giraremos nuestra cabeza como la niña del exorcista y en su asiento solo quedara una montañita de cenizas, saben que nos lo tienen que perdonar porque somos sus heroínas, y ellos sabes que todos los días llegaran a su hora porque sus “mamas al volante” harán lo imposible para que el llegue a tiempo.


Por cierto yo un día llegue tarde (dos minutos después de cerrar las puertas) y es la leche, tienes que llamar al porterillo, esperar media hora en la puerta a que el celador se entere de que llaman, verle como se acerca con su pachorra y luegoooooooooooo tienes que ir a secretaria y firmar un papel para dejar al niño en la clase, lo que eran dos minutos tarde ahora son 35 minutos de espera entre celador y secretaria, me quedo muerta, cuando yo era pequeña si algún día llegábamos tarde mi abuela abrían la puerta me daba un beso y te decía ese “ala padentro”

Este post se lo dedico a las mamás y papás, que ya sea al volante o a pie, sabemos lo que es dejarte la vida todas las mañanas, pero al final todo hay que tomárselo con humor, somos las-los mejores!!!! SOMOS DIOSES!!!!



kissitos lokitos míos







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